Adolescencia
¿Mi hijo o hija adolescente necesita psicólogo?
La adolescencia es una etapa de cambios intensos: en el cuerpo, en la identidad, en las amistades y en la relación con la familia. Es esperable que haya más distancia, cambios de ánimo, necesidad de privacidad y conflictos con las normas.
Por eso, para madres y padres no siempre es fácil distinguir qué es parte del crecimiento y qué es una señal de que algo necesita atención.
Señales que vale la pena mirar
Más que una conducta aislada, importa la intensidad, la duración y cuánto afecta su vida cotidiana:
- Tristeza, irritabilidad o aislamiento que se mantienen durante semanas.
- Cambios marcados en el sueño o en la alimentación, o preocupación excesiva por el peso y el cuerpo.
- Baja abrupta en el rendimiento escolar o rechazo a ir al colegio.
- Abandono de actividades o amistades que antes disfrutaba.
- Consumo de alcohol u otras sustancias.
- Heridas que no se explican, ropa que cubre siempre el cuerpo o frases como “sería mejor no estar”.
- Una pérdida, una separación, un cambio de colegio o una situación de violencia o bullying reciente.
Ante señales de autolesión o ideas de muerte, consulta de inmediato: llama a Salud Responde (600 360 7777) o acude a un servicio de urgencia.
Cómo proponerle ir a terapia
- Desde la preocupación, no desde el reproche. “Te he notado más cansado y quiero que tengas un espacio para ti” abre más que “tienes que ir al psicólogo”.
- Dale participación. Puede leer sobre la terapeuta, hacer preguntas o tener una primera conversación antes de decidir.
- No lo presentes como castigo. La terapia no es la consecuencia de portarse mal.
Cómo es la terapia con adolescentes
Atiendo adolescentes desde los 14 años. Al inicio conversamos con el adulto responsable para conocer el motivo de consulta y acordar el encuadre. Luego, las sesiones son un espacio propio de la o el adolescente.
La confidencialidad es parte del tratamiento: lo que cuenta en sesión no se comparte en detalle con la familia, salvo que exista un riesgo para su vida o su integridad. Esa reserva es justamente lo que permite que se abra. Cuando el proceso lo requiere, se realizan sesiones de orientación con madres, padres o adultos responsables.
Atiendo adolescentes desde los 14 años, en modalidad online o en visita domiciliaria. Si te preocupa tu hija o tu hijo, escríbeme y conversamos.
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