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Trastornos de la conducta alimentaria

Señales de un trastorno de la conducta alimentaria: cuándo pedir ayuda

Por Ps. Astarté Basora · Psicóloga clínica, magíster en TCA · Lectura de 6 minutos

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA), como la anorexia, la bulimia o el trastorno por atracón, están rodeados de ideas equivocadas. Se piensa que afectan solo a adolescentes, que se notan a simple vista o que son una cuestión de vanidad o de falta de voluntad. Esas ideas hacen que muchas personas pidan ayuda tarde, o que no la pidan.

Un TCA es una forma de sufrimiento que suele estar ligada a la historia, a los vínculos y a la manera en que alguien aprendió a lidiar con lo que siente. La comida casi nunca es solo comida.

Señales que importan

No siempre se notan desde afuera, pero se sienten adentro. Algunas señales a tener en cuenta:

Ninguna de estas señales es motivo para juzgarte. Son motivos para escucharte.

No hace falta un cuerpo enfermo para sufrir

Una de las ideas más dañinas es que un TCA se reconoce por el peso. Muchas personas sufren intensamente con la comida y el cuerpo sin que nadie lo note, porque su cuerpo no coincide con la imagen que se tiene de “alguien enfermo”. Los TCA pueden afectar a personas de cualquier edad, género y cuerpo.

El sufrimiento no se mide por el peso. Si te reconoces en esto, mereces atención.

Cuando la comida ocupa el lugar de otra cosa

En terapia entendemos el síntoma como algo más que un problema a eliminar. Restringir, comer en exceso o compensar pueden ser formas de calmar, de castigar, de ocupar un vacío o de tener algo propio cuando todo lo demás se siente fuera de control. Escuchar eso con cuidado, sin juicio, es parte del tratamiento.

El tratamiento es en equipo

Los TCA tienen tratamiento, y pedir ayuda a tiempo hace una diferencia. Suelen abordarse de forma interdisciplinaria: psicoterapia, acompañamiento nutricional y, cuando hace falta, evaluación médica y psiquiátrica. Si estás en tratamiento, tu equipo es el mejor lugar para conversar cómo enfrentar fechas o situaciones difíciles.

Si te preocupa alguien cercano

Habla desde la preocupación y no desde el cuerpo o la comida: “te he notado distinta, ¿cómo estás?” abre más que un comentario sobre el peso. Evita juzgar lo que come y ofrece acompañar a una consulta.

Si hay riesgo físico, como desmayos, vómitos frecuentes o una baja de peso importante, consulta de inmediato en un servicio de urgencia.

Tengo un magíster en Trastornos de la Conducta Alimentaria y atiendo a adolescentes y adultos en modalidad online o en visita domiciliaria. Si algo de esto te hace sentido, escríbeme.

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